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Sistema de partidos y sistema político mexicano

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A continuación una serie de columnas del diversos periodistas mexicanos que nos permiten entender, o no, el sistema político y de partidos en México.

Diviértanse con la lectura.

¿Rentistas, desleales o fascistas?

Su “sueño” es derrocar a la democracia-liberal que consideran instrumento de dominación burguesa.

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Leo Zuckermann 02/06/2015 01:23

El gobierno de Peña cede: suspende la evaluación de docentes, pilar de la Reforma Educativa. No obstante, los maestros de la Sección 22 de Oaxaca están insatisfechos. Van por más. Exigen la derogación completa de la reforma, la liberación de “presos políticos” entre los que se encuentran algunos procesados por secuestro y la presentación en vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa, que todo indica que están muertos. Si no les cumplen, prometen boicotear las elecciones del próximo domingo. Ya quemaron algunas boletas y se concentraron en las oficinas distritales del INE para evitar que las autoridades puedan organizar los comicios. Están amenazando a la democracia como su principal arma de protesta. ¿Cómo debemos llamar a esto? ¿Rentismo, deslealtad democrática o fascismo?

Las “búsqueda de rentas” es un fenómeno común y corriente en todas las democracias. En su libro Auge y Decadencia de las NacionesMancur Olsondemostró que la acumulación de organizaciones buscadoras de rentas afecta el crecimiento económico. Olson argumenta que las “coaliciones distributivas” en lugar de elevar la productividad, desvían recursos para beneficiarse, lo cual afecta la eficiencia económica. Estos grupos defienden a capa y espada sus rentas, por lo que la sociedad no puede adoptar nuevas tecnologías o reasignar recursos para enfrentar situaciones cambiantes.

En México abundan los grupos que defienden sus privilegios a costa del beneficio de la sociedad. Son los ganadores del statu quo. Un ejemplo son los maestros de la Sección 22. Se benefician del desorden educativo. Reciben mucho dinero público a cambio de nada. No quieren ningún cambio. Son una minoría cuyo principal activo es la capacidad de organización y movilización de recursos para presionar a los gobernantes. Como las mayorías afectadas no se movilizan, los políticos suelen ceder a sus demandas.

La 22 es un caso de libro de texto de rentismo. Pero ahora se movilizan para boicotear a la democracia. Aquí hay que recuperar, entonces, el trabajo deJuan Linz. Este politólogo hizo una clasificación de las posibles oposiciones que puede haber en un régimen democrático. La oposición leal son aquellos partidos que se oponen al gobierno pero no al régimen. El PAN sería un ejemplo. Luego está la “semi-leal” caracterizada por la ambigüedad: generalmente comienzan siendo leal al régimen pero, por distintas circunstancias, cada vez actúan con más deslealtad. A ratos están dispuestos a jugar con las reglas del juego pero luego anuncian que no están de acuerdo con éstas y que podrían salirse del juego. Ejemplo típico: López Obrador en los últimos años.

Pero también está la oposición desleal: la más ferviente de todas, a menudo violenta, tanto del gobierno como del régimen. Aquí me parece que cabría la Sección 22. No sólo se oponen a las políticas públicas de Peña sino al régimen democrático. No creen en las elecciones como la vía para cambiar. “Nuestros sueños no caben en sus urnas”, dice una de sus pintas. Su “sueño” es derrocar a la democracia-liberal que consideran instrumento de dominación burguesa. Un documento de la historia de la 22, publicado por ellos, da cuenta cómo, desde su surgimiento, su objetivo ha sido “la lucha de clases y acción colectiva, elementos que definen con claridad que la burguesía y su sistema capitalista son el enemigo natural de toda la clase trabajadora teniendo como instrumento de dominación y represión al Estado para el sometimiento absoluto del proletariado”. Según ellos mismos son una oposición desleal al actual sistema democrático.

Otro enemigo histórico de la democracia-liberal ha sido el fascismo. Los fascistas creen en un Estado corporativista (de agrupaciones laborales y campesinas) cuyo interés es superior a los individuos y clases sociales. Aborrecen, por tanto, el pluralismo, la tolerancia y las elecciones. Son demagogos y expertos en infundir miedo. Les encantan los discursos nacionalistas. Tienen gran capacidad de movilización y siempre andan doblándole las apuestas a los gobiernos, sobre todo a aquellos débiles que son fáciles de extorsionar. Algo de eso, me parece, tienen los de la 22.

Rentistas, desleales o fascistas, lo cierto es que no podemos permitir que boicoteen las elecciones. Ellos son una minoría muy vocal que se aprovechan de una mayoría silenciosa que los tolera porque, precisamente, vivimos en una democracia-liberal. Pero, si se empeñan en su rentismo, deslealtad o fascismo, vamos a tener que salir a las calles a demostrarles que somos muchos más los que sí queremos un régimen democrático-liberal en México.

Apuestas electorales: nadie gana todo

El Verde ha jugado al límite como se esperaba de ellos. Ha soportado una carga mediática excesiva.

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Jorge Fernández Menéndez 02/06/2015 01:27

Quedan pocas dudas de que el PRI y el PAN, y en menor medida el PRD, serán las tres principales fuerzas políticas en el país luego de los comicios del 7 de junio. El Partido Verde jugará un papel importante porque con Nueva Alianza será el que le puede dar la mayoría en la Cámara de Diputados al PRI y Morena, pese a que hará una buena primera elección, sin duda perderá su competencia particular, tanto en el Distrito Federal como en el ámbito global, con el PRD.

En el PRI sienten que la mayoría legislativa, necesaria para el relanzamiento del que hablan, y mucho, en la administración Peña para después del 7 de junio, está al alcance de la mano, sumados sus votos con los de sus aliados. Se basan para ello en su estructura, en su capacidad de operación. Han decidido conceder en casi todo para llegar a las elecciones más o menos en paz: la última y muy controvertida concesión ha sido la postergación de la evaluación docente, que deja a la Reforma Educativa sin su piedra angular. La apuesta, empero, no estará para el PRI en las elecciones legislativas, sino en los estados: salvo Baja California Sur, que será para el Acción Nacional, y Campeche, que tiene asegurado, los otros siete están seriamente disputados, se puede llevar todo o nada, y en las 16 delegaciones del Distrito Federal, con suerte podrá ser competitivo sólo en una o dos de ellas. Pero más allá de que esos resultados estatales cambiarán, en uno u otro sentido, la percepción del resultado electoral, el gobierno federal ha apostado todo a mantener la mayoría en San Lázaro. Y es probable que lo logre.

El PRD tiene que estar satisfecho de la campaña que ha realizado. A fines del año pasado parecía que el mundo se le había caído encima y en parte lo ha revertido: la concentración, altamente simbólica, del domingo en el Zócalo lo demuestra. Conserva buena parte de su capacidad de operación y movilización (ese siempre ha sido el mérito de Nueva Izquierda), conservará, ya sin los porcentajes de antaño, inalcanzables luego de la ruptura de Morena, la mayoría en el Distrito Federal, en casi todas las delegaciones y en la Asamblea Legislativa. Puede ganar Guerrero, muy disputada con el PRI, y Michoacán, con Silvano Aureoles en una dura confrontación con Luisa María Calderón. En los demás estados su presencia será relativamente marginal, pero su porcentaje en los comicios federales le permitirá seguir siendo una sólida tercera fuerza electoral. Es la base que necesita para ir construyendo la candidatura de Miguel Ángel Mancera hacia el 2018.

Por cierto, dicen algunos que esta campaña ha mostrado la fuerza de López Obrador, ya que con su sola presencia ha colocado en el escenario a Morena. En lo personal creo que exhibe, más allá de esa fuerza menguante, las enormes limitaciones de un partido basado sólo en una persona: Morena no tiene más discurso que “ser AMLO” y llega al final de la campaña repitiendo lo que ha dicho una y otra vez López Obrador cada vez que ha sido candidato, para justificar sus derrotas: que le hacen fraude. Que alguien que fue candidato por primera vez en 1989, que lleva cinco elecciones, estatales y federales, siempre alegue que pierde porque le hacen fraude, suena más a caso de sicoanalistas que de politólogos.

El PAN ha funcionado bien pese a las divisiones y tendrá buenos resultados en lo federal y puede tenerlos en los estados. Es notable la campaña que ha logrado hilvanar en Querétaro, e incluso en un estado que tenía perdido, como Colima, también en San Luis Potosí, aunque tiene que revisar profundamente sus estrategias en el caso de Nuevo León. Será una segunda fuerza que terminará relativamente cerca del PRI en el ámbito federal y, como decíamos, teniendo asegurada Baja California Sur, en por lo menos otros cuatro estados puede dar la pelea. Un punto llama la atención: ésta ha sido la campaña del regreso de Felipe Calderón, no necesariamente del calderonismo. El expresidente (y sin duda Margarita Zavala) han estado mucho más presentes, han generado mucho más interés y adhesiones del panismo de la calle, que la dirigencia maderista. Calderón ha demostrado, más allá de los aciertos y errores del pasado sexenio, que sigue siendo uno de los principales activos que tiene el PAN. Es consciente de ello y no está dispuesto a abandonar ese papel. No pueden olvidar ese dato en la próxima elección partidaria.

El Verde ha jugado, al límite, como se esperaba de ellos. Ha soportado una carga mediática excesiva (los otros partidos han cometido tantas irregularidades como ellos, que nadie se engañe) y será una fuerza decisiva para que el PRI alcance mayorías. Nueva Alianza, bien dirigida por Luis Castro, ha jugado con acierto sus alianzas y no tendrá problema en alcanzar el registro. Los demás están en el limbo, incluso, un Movimiento Ciudadano que, inexplicablemente, apostó todo a una carta que sabían que no sería parte del juego, un Marcelo Ebrard políticamente desfondado.

Tramposos todos

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Pascal Beltrán del Río 02/06/2015 02:25

Los políticos mexicanos –no todos, pero la gran mayoría de ellos– no creen en el Estado de derecho, aunque se la pasen presentando y aprobando iniciativas de ley en los Congresos.

Dejo a los sociólogos discernir si éste es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad o viceversa, pero el hecho es que México no es un país de leyes sino de usos y costumbres.

Una cosa es lo que dice la norma y otra lo que ocurre en realidad. Éste es el país de acátese la norma, pero no se cumpla.

Nada pinta mejor este lamentable panorama que el proceso electoral que termina dentro de cinco días: los partidos políticos han sido incapaces de cumplir las leyes que ellos mismos se han dado a través de sus legisladores en el Congreso de la Unión.

La nota principal de la edición de ayer de nuestro periódico es el epitafio de la Reforma Política de 2013-2014. De acuerdo con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), ninguno de los diez partidos políticos cumplió con las disposiciones legales –constitucionales y reglamentarias– en este proceso electoral.

Como prueba y consecuencia de ello, las impugnaciones han inundado a ese órgano judicial. Mientras que en el anterior proceso electoral federal intermedio, el de 2009, el TEPJF recibió mil 578 asuntos, esta vez lleva 14 mil 566, es decir, 820% más.

Encima de eso, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral ha recibido centenares de quejas por parte de los mismos partidos contra acciones de otros, lo que ha derivado en unas 400 medidas cautelares.

Si esto es lo que pretendían los partidos dando vida a ese Frankenstein que es la más reciente Reforma Política, lo lograron. El problema es que nos vendieron otra cosa. Nos dijeron que dicha reforma generaría mayor certeza y ha sido al revés.

Las dos ocasiones más recientes en que se ha modificado el marco que rige la vida de los partidos y la disputa electoral, el resultado ha sido peor: más violaciones a la ley y más impugnaciones.

Los partidos han creado un abigarrado sistema de leyes electorales, que busca prohibir decenas de conductas –que a su juicio fomentan la desigualdad–, y lo único que han conseguido es que los candidatos sientan que cometer ilegalidades es una obligación, para no quedarse atrás de sus contrincantes.

En ese tránsito, hemos llegado al peor de los mundos en materia de financiamiento: los ciudadanos aportan cantidades estratosféricas de impuestos para pagar la burocracia y las campañas de los partidos, pero al mismo tiempo, éstos ingresan, por debajo de la mesa, montos igualmente escandalosos de dinero privado, que erogan de forma absolutamente cínica.

Nadie puede creer que los gastos de campaña, que se hacen a la vista de todos, se apeguen a los topes que están establecidos por la ley.

¿O usted cree que alguno de los actuales candidatos a diputado federal se limite a la cantidad de 1.2 millones de pesos que está fijada como tope de gasto de campaña?

La mayoría de los políticos mexicanos muestran un descarado apetito por el dinero. Y están dispuestos a hacer lo que sea por conseguirlo.

Por eso, porque los mueve el interés económico, la mayoría de ellos pelea a muerte por los cargos públicos. En la política mexicana, perder es una forma de morir. Entonces, cuando lo que está en juego es la sobrevivencia, nadie acepta perder.

En otras latitudes, perder es parte del juego democrático. El derrotado aporta al funcionamiento del sistema cuando reconoce el triunfo del ganador. Para sobrevivir, la democracia necesita el abono que sólo el perdedor le puede dar.

En México, muy pocos políticos pierden. Los derrotados son, casi siempre, víctimas de otros: de las trampas del rival o de la autoridad electoral.

Espérese unos días. Ya verá que muchos candidatos se declararán ganadores de la misma elección cuando apenas hayan cerrado las casillas.

Y entonces ese Frankenstein que es la norma electoral vigente empezará a caminar y producirá su mayor destrucción: la anulación de elecciones.

Más lágrimas que risas

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Yuriria Sierra 02/06/2015 01:43

Los maestros. No les bastó que el fin de semana, la Secretaría de Educación Pública diera uno, o más bien diez pasos atrás para el avance que en esta materia pide a gritos nuestro país. El viernes nos enterábamos que la SEP suspendía indefinidamente las evaluaciones a las que serían sometidos los maestros del país con la finalidad de que sea el mérito y preparación, y no el clientelismo, lo que decida la permanencia de éstos dentro de la nómina magisterial. Sin embargo, nada es suficiente. A los “maestros” poco les importa que salgamos reprobados en los ranks mundiales. Los “maestros” parecen estar a favor de la mediocridad, y mediocres también quienes les permiten y apapachan sus movilizaciones, que no tienen otro fin que el político. Triste ver que, al parecer, el gobierno y demás autoridades doblen las manos ante la CNTE que ayer desquició las calles del Distrito Federal. ¿Qué es lo que quieren? Dar clases, evidentemente, no. Ah, claro, estamos en plena campaña electoral y todos los votos importan, el gremial no es la excepción; será por eso que la que resultó la reforma más fácil de negociar, se ha convertido en la más complicada de ejecutar. Y qué mensaje se da si se da marcha atrás a la educativa, ¿qué otra reforma también está en peligro? Los “maestros” dicen que no es para nada un asunto político, que ellos ven por la educación, pero en Oaxaca quemaron material electoral, que quién sabe si se pueda reponer en la víspera de los comicios.

Lagrimita, candidato. Fue una fregadera, perdonará usted el francés, pero eso fue lo que le hicieron a Guillermo Cienfuegos, mejor conocido comoLagrimita. El “payaso correcto”, como se hizo llamar durante su precampaña, fue notificado hace un par de días que, siempre, sí podrá contender por la alcaldía de Guadalajara como candidato independiente. Le habían dicho que no, pero que ahora sí… ¡a una semana de las elecciones! El tema aquí, más que de la posibilidad de triunfo, más que hablamos del payaso Lagrimita, es el derecho de participación y las laceraciones que le hacen en sí a la figura de las candidaturas independientes. ¿No analizaron bien en su momento? Al parecer no, el TEPJF, echó para atrás lo resuelto por el Instituto de Participación Ciudadana de Jalisco, autoriza a Lagrimita a hacer campaña, él con todo el optimismo dice que sí, pero… ¿con tres para hacer proselitismo? Ahora sí que esto no es más que una payasada y no precisamente del candidato en cuestión.

Le sacaron al #3de3. Por la coyuntura era una obligación. Cada uno de los aspirantes a un cargo de elección debía, de-bí-an presentar sus declaraciones —patrimonial, de intereses y hacendaria— y no porque fueran parte de una iniciativa, sino porque los tiempos en donde es la corrupción el punto en común entre todos los grupos políticos exigen transparencia. ¡No le entraron ni algunos candidatos independientes! Sólo 345 candidatos presentaron sus tres declaraciones. Ah, pero cosa interesante, ya nos enteramos que a algunos se les “olvidó” incluir algunos bienes, entonces, para el caso es inútil y cínico que le hayan entrado a una iniciativa que debería, repito, ser acto obligado para todo aquel que dese ser servidor público. Todavía no gana la elección y ya nos están viendo la cara. Además, de que le “sacaron” a éste, el más elemental ejercicio de honestidad, hace unas semanas el INE reportaba que solo 58 de cuatro mil 496 aspirantes a una diputación federal habían entregado su currículum, mismo que sería subido al portal del órgano electoral para consulta de los electorales. Si no quieren que conozcamos su preparación académica, mucho menos lo que cargan en la cartera…

SE BUSCA FUERO. Para algunos, los actos de honestidad no son parte de su agenda, ¿pero qué tal buscan servirse con las bondades que ofrece el servicio público? Leía ayer así en Animal Político:“Nueve candidatos que aspiran a una diputación —y al fuero que viene con el “paquete”—, tienen pendientes ante la justicia. En ese caso están un perredista de Puebla acusado de tentativa de homicidio contra su esposa. Un panista —también de Puebla— inhabilitado para ejercer cargos públicos en lo local, y una candidata de Nueva Alianza en el DF que se ha escondido ante una orden de arresto por un adeudo hipotecario…”, así nomás, como una prueba de la clase política que nos espera los próximos años.

Navarrete le va a poner “cascabel al gato”

“Es una grabación editada a propósito. Fueron tres horas de debate con un grupo de compañeros. La cortaron, añadieron, quitaron frases previas”, se quejó el guanajuatense.

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Francisco Garfias 02/06/2015 02:16

Las ocho columnas de ayer en El Universal nos llamaron poderosamente la atención: “PRD perderá el DF en 2018, afirma Navarrete”, leímos en el llamado Gran Diario de México.

Era exactamente lo contrario de lo que nos dijo hace tres días en la entrevista para el programa Arsenal de Excélsior Televisión, que se transmitió el sábado pasado.

Ese día derramó optimismo y repitió una y otra vez que el PRD estaba de pie:

“Morena no nos va a ganar una sola delegación en las elecciones de junio; vamos a llevarnos las gubernaturas de Guerrero y Michoacán. Tendremos 81 diputados federales en la próxima Legislatura —50 de mayoría y 31 pluris— y tendremos la votación más alta jamás obtenida en una votación intermedia”.

La diferencia entre el titular que leímos en El Universal y las declaraciones públicas que nos hizo es que lo primero es parte del contenido de una grabación filtrada, otra más, en la que el presidente del PRD alerta sobre la posibilidad de que, en tres años, la Jefatura de Gobierno la gane el PRI o Morena.

Le mandamos un mensaje vía WhatsApp manifestándole desconcierto por tan encontrados vaticinios.

Esto fue lo que nos respondió sobre lo publicado en El Universal ayer:

“Es una grabación editada a propósito. Fueron tres horas de debate con un grupo de compañeros. La cortaron, añadieron, quitaron frases previas”, se quejó el guanajuatense.

Pero adelantó: “Le voy a poner cascabel al gato. Es tan ilegal la grabación como la publicación. Lo verás pronto”.

  • Otra vez se hizo patente lo que Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, llama “la democratización de la amenaza”:

Las elecciones del siete de junio secuestradas para promover causas sociales ajenas a las urnas.

Otra vez la Sección 22 de la CNTE detrás de la agitación.

No le hace que el gobierno federal cediera a las presiones —o mejor dicho, al chantaje— de los maestros disidentes y se haya pospuesto indefinidamente la evaluación para la permanencia en las aulas.

De todas maneras la CNTE ocupó las oficinas del INE en Oaxaca y saqueó más de 11 mil boletas electorales en Juchitán.

El gobierno federal se escuda en un “no hay comentario”, para no dar explicaciones sobre los motivos que lo llevaron a posponer la evaluación.

Allegados a la casa presidencial nos insinuaron, sin embargo, que se trata de una maniobra política para brincar las elecciones intermedias y que ninguna entidad se escapara de la Reforma Educativa.

El gobierno estatal no levanta la cabeza. Ya ni cuenta. Simplemente no existe.

El vocero de la SEP, Jorge Medina Viedas, mantuvo su teléfono apagado. Llamamos en la mañana y nada. En la tarde y nada; al anochecer y nada.

El que sí nos respondió fue Claudio X. González, presidente de la organización Mexicanos Primero, que se ocupa del tema.

Le preguntamos si conocía los motivos reales de la decisión del gobierno de cancelar la evaluación.

“Es lo político-electoral por encima de lo educativo. Hay que combatirlo a fondo”, escribió.

Mexicanos Primero hizo público un comunicado bajo el título: “Los ciudadanos no podemos ceder”.

El texto dice que el gobierno, de manera ilegal, cede ante las cúpulas sindicales y da marcha atrás a la evaluación de maestros. ¡Los ciudadanos no podemos ceder! El derecho de los niños y maestros, y el futuro de México, están en juego, subraya.

  • Xiuh Tenorio, candidato del PRI-PVEM a jefe delegacional en Benito Juárez, se ha convertido en blanco de la guerra de lodo desatada con motivo de las próximas elecciones locales en esa demarcación.

En 24 horas le sacaron una nota en la que, como él mismo ironiza, “dicen que me dedico a robar desde que tenía ocho años”.

Luego lo acusaron de utilizar gente en situación de calle para repartir su propaganda.

Por la tarde le mandaron un video grabado por un imitador de Anonymous en el que le hacen un perfil poco favorable. “Están preocupados. Esa es la única explicación”, nos dice Xiuh.

El abanderado a jefe delegacional del PRI-Verde publica hoy un desplegado en el que invita a la candidata del PRD, Dinorah Pizano, a declinar a su favor para sacar “la corrupción” de Benito Juárez.

Tenorio utiliza palabras del fallecido Heberto Castillo para hacer la invitación. “La declinación no es claudicación. Es entender la realidad histórica que vive México, es ponderar racionalmente las circunstancias que vive la nación”, dice el desplegado.

                www.elarsenal.net

                http://panchogarfias.blogspot.com

Lluvia de regresiones

1.- Se violenta el mandato constitucional. ¿Qué clase de pedagogía jurídica emana del gobierno federal? Qué puede exigir quien quebranta ostensiblemente las normas. 2.- Se hiere a una de las instituciones medulares del nuevo Estado mexicano: el INEE. Si las evaluaciones pueden ser suspendidas con un comunicado de diez líneas, queda claro que no son prioritarias.

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Federico Reyes Heroles 02/06/2015 01:12

3.- Se lanza una señal clarísima a nivel nacional en contra del Estado de derecho. Las normas aprobadas por el Constituyente Permanente, es decir, por la República en su máxima expresión legislativa y, por supuesto las secundarias, están allí para ser negociadas. Por qué no la derogación de todo el paquete.

4.- Se premia la violencia que —en todos los niveles— sigue siendo el arma más eficaz para doblegar a los gobiernos municipales, estatales e incluso el federal. Bloqueos, toma y destrucción de instalaciones, amenazas, golpes, palos, bombas molotov, todo se vale en contra de los encargados de resguardar el orden público.

5.- Se ratifica a la extorsión como una vía mucho más eficiente para tener poder. La palabra, los argumentos o el diálogo no valen. Para qué desgastarse en esas alternativas civilizadas si la amenaza sigue siendo la reina de las transacciones políticas, que no negociaciones. Moraleja: extorsiona que vencerás.

6.- Nada hay en el país que se salve de esta fórmula degradada y degradante de convivencia. Los violentos se imponen. Tomar la presidencia municipal marca el punto de inflexión local. Amenazar con impedir el derecho de los ciudadanos a votar y ser votados en ciertas áreas consigue que el gobierno federal recule. El cimiento mismo de toda democracia, las elecciones, también está en el infinito catálogo de lo vulnerable. Nada queda fuera. Vivimos en una República rehén oprimida por permanentes amenazas.

7.- Las minorías violentas son intocables, se trate de la UNAM, de los macheteros de Atenco, la Sección 22 o de la CETEG que zahiere de muerte a la Reforma Educativa más importante del último medio siglo. Con la medida se lanza un gran estímulo al imaginario colectivo, en el cual unos cuantos machos, bien bragados, que invocan seguidores, pueden pisotear a los secretarios de Estado. Las bacterias de la violencia sin costo en manos de minorías se esparcirán por toda la República. Que después nadie se llame a sorpresa.

8.- Se premia a una cloaca donde los dineros públicos son manejados, ya no digamos con opacidad, eso sería cielo azul frente a los hediondos manejos de la CNTE. La esquizofrenia se desnuda: se promulga con bombo y platillos el Sistema Nacional Anticorrupción y, a la vez, se condona a ellos cualquier exigencia de rendición de cuentas.

9.- Se exhiben y desnudan —una vez más— las divisiones de un gobierno que fue capaz de promover transformaciones que muchos pensamos imposibles y que, en meses, se ha desdibujado. Por un lado, la autoridad educativa, la SEP, con la responsabilidad de implementar la reforma y, por el otro, la conocida ventanilla de la Segob donde, todo indica, se negocian hasta los fundamentos de la República. ¿Y el jefe?

10.- La imagen de una debilidad gubernamental creciente, es inevitable. Como la humedad ha ido penetrando con la ayuda de escándalos inverosímiles como los de OHL o la patética negociación del tren a Querétaro. El desgaste de la figura presidencial antes de llegar al tercer informe debe mover a reflexión.

11.- Y ahora, qué argumentos se darán a los cientos de miles de ciudadanos que han sido víctimas de plantones, bloqueos de autopistas, ciudadanos que han dejado parte de sus días y de sus vidas convencidos de que el objetivo valía la pena. Todo el sacrificio para nada.

12.- Y qué decir del desfile de incentivos perversos donde sale premiada la CNTE. Qué cara va a poner el gobierno mexicano frente a las 29 entidades donde la evaluación fue, en los hechos, aceptada. Si de buscar aliados se trata, esto fue un suicidio.

13.- La regresión es total: se inyecta vida al corporativismo más denigrante, parido por el sistema autoritario y, con ello, se condena a millones de alumnos a aceptar un futuro mediocre en sus conocimientos, en sus habilidades y, por lo tanto, en sus ingresos. Es un severo golpe al futuro de México.

14.- Una vez más, como siempre ocurre, los más pobres, los que menos oportunidades originales han tenido, los que más necesitan de una educación de calidad, serán los más perjudicados. Así se perpetúa la injusticia. Ese México doblegado por el corporativismo, con un gobierno pisoteado por las minorías, 4% del total del magisterio, incapaz de imponer los intereses de lo que todos somos en origen, ciudadanos, ese México da vergüenza. Muchas regresiones históricas en un solo párrafo.

DF: modelo descontinuado

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Pascal Beltrán del Río 11/06/2015 01:24

El mapa político de México experimentó un cambio fundamental en las elecciones del 6 de julio de 1997, cuando el PRI perdió, por primera vez en su historia, la mayoría en la Cámara de Diputados.

Esa vez también se votó por la recién creada figura de jefe de Gobierno del Distrito Federal, cargo que fue ganado por Cuauhtémoc Cárdenas.

La hegemonía del PRI sufrió dos cañonazos en la línea de flotación: ya no controlaría San Lázaro ni la capital del país. Era cuestión de tres años para que se derrumbara su castillo de naipes y fuera expulsado también de la Presidencia de la República.

El domingo pasado, la hegemonía perredista en la Ciudad de México sufrió un revés similar. De mandar en la Asamblea Legislativa y en 14 de 16 delegaciones políticas, ha quedado como minoría.

Tan frágil es su condición que hasta el PRI, virtualmente inexistente en el DF desde hace 18 años, pudo ganar varias delegaciones y diputaciones.

Sin embargo, lo que realmente sufrió el domingo fue el modelo de gobernanza de la capital. Diseñado durante la reforma política de 1996, dicho modelo, de corte vertical, fue diseñado para ser tripulado por un partido hegemónico. Y así ha pasado durante tres sexenios.

En 2000, entró temporalmente en crisis, pues la candidatura de Vicente Foxtuvo un efecto de arrastre que a punto estuvo de llevar a Santiago Creel a la Jefatura de Gobierno. Lo que sí provocó fue que el ganador de la elección en la capital, Andrés Manuel López Obrador tuviera que improvisar y gobernar mediante bandos –emitió 23 en total– para sobreponerse a su falta de mayoría en la Asamblea.

Hoy el DF está como México en 1997: el modelo presidencialista del país fue sacudido por la pérdida de la hegemonía del PRI en la Cámara de Diputados, que posteriormente se reproduciría en el Senado.

El modelo presidencialista fue concebido para un partido de Estado. Formalmente había una democracia y una división de poderes, pero el Presidente era el gran regulador del juego político.

Así ha sido en la capital desde hace 18 años. Formalmente hay una Asamblea Legislativa y 16 jefaturas delegacionales, pero éstas están sometidas, desde su concepción, a la voluntad del jefe de Gobierno. El modelo podía tolerar que un puñado de delegaciones y diputaciones se fueran a la oposición, pero ¿puede soportar que el jefe de Gobierno no tenga mayoría en la Asamblea ni súbditos en las delegaciones? Sinceramente, lo dudo.

Las actuales circunstancias imponen que el modelo cambie. Los capitalinos deben verse en el espejo del país: ¿Qué ha pasado con el presidencialismo de 1997 a la fecha?

Tanto en México como en el resto de América Latina, los regímenes presidenciales se atrofiaron con la aparición del pluripartidismo.

No ha ocurrido en México, pero presidentes elegidos democráticamente han tenido que renunciar en Brasil, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Guatemala y Honduras. El presidente peruano, Alberto Fujimori, dio un golpe al Congreso para tratar de encontrar algo de gobernabilidad. Cuando no pudo más, se quedó en Japón durante una gira por Asia.

México no ha llegado a este extremo pero, evidentemente, su sistema presidencial hace agua.

En el DF, el modelo de gobernanza entrará en crisis. Preveo días difíciles para la capital y su jefe de Gobierno.

Hay una reforma política del DF, ya aprobada por el Senado y en la forma de minuta en la Cámara de Diputados, pero dudo que sea la solución a lo que dictó el electorado el domingo pasado.

La gobernanza de la capital –que antes dependía del Presidente y luego del jefe de Gobierno– está en entredicho.

Quizá, lo pongo sobre la mesa, debiera apostarse por un sistema de corte parlamentario en la Ciudad de México, en el que el jefe de Gobierno surgiera de la Asamblea Legislativa, como resultado de una coalición gobernante.

Hay, por supuesto, quien apuesta que Morena pase a sustituir pronto al PRD como fuerza hegemónica. Yo creo que una mejor solución es reconocer la condición política plural del DF.

La fragmentación y sus consecuencias

El sistema de partidos políticos en México se está fragmentando. Menos fuerte que en España, pero en el mismo sentido. Esto, a pesar de la enorme ventaja en dinero, acceso a medios de comunicación, estructura y control de los recursos de gobiernos locales que tienen los partidos políticos mexicanos más grandes.

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Carlos Elizondo Mayer-Serra 11/06/2015 00:55

En la penúltima elección intermedia, en 2009, la cual es la más parecida a la contienda de este domingo, el PRI y el PAN obtuvieron, entre los dos, casi 65% de todos los votos emitidos, incluidos los nulos. Ahora obtuvieron menos de 50 por ciento.

El PRI ganó 29% del voto, el PAN 21% y el PRD 11 por ciento. En la elección de 2009, el PRI logró casi 37%, el PAN 28 y el PRD 12. Hubo tres nuevos partidos que buscaban mantener el registro. Lo obtuvieron dos. Ninguno de los partidos pequeños de siempre lo perdieron. Tenemos ahora nueve partidos.

¡Ojo! Votos ganados no se traducen en curules y puestos ejecutivos en forma sencilla. Para el PRD, casi con la misma votación a nivel federal, fue una debacle comparado con hace seis años, pasó de 71 curules a probablemente 56.

¿Quien ganó esos votos? No la campaña por el voto nulo. Quienes decidieron anularse fueron 4.9% de los votantes, menos que el 5.4% de hace seis años.

Una parte de los votos se fue a los candidatos diferentes, como El BroncoRodríguez en Nuevo León. Este estado había sido un bastión del bipartidismo. En la última elección a gobernador, el PRI y el PAN obtuvieron más de 90% de los votos. El domingo lograron menos de 48. El Bronco ganó con 49 por ciento. Fue el candidato ganador a una gubernatura que alcanzó el mayor porcentaje de la votación. Esto en una entidad con buenos indicadores de crecimiento económico y una mejoría importante en materia de seguridad. Prevaleció en la ciudadanía el hartazgo por los muchos indicios de corrupción, empezando por los del papá del gobernador.

Movimiento Ciudadano (MC) optó por arropar a varios candidatos diferentes, el más notable, Enrique Alfaro, quien ganó la alcaldía de Guadalajara con 51% de los votos. Este triunfo, aunado a otros de municipios aledaños y candidatos a diputados, tanto locales como federales, todos con el logo del MC, le permitió a este partido obtener 38.4% de la votación por diputado federal de Jalisco. Estos son los votos usados para la repartición de diputados de representación proporcional o plurinominales y de las prerrogativas de las que gozan los partidos. En Jalisco, MC concentró 34.2% de sus votos totales, alcanzando 6% de la votación total federal. Los partidos deberán aprender lo mucho que importa un candidato que se perciba como diferente a nuestra desgastada clase política.

El otro ganador de la contienda electoral es Morena. De no existir como partido hace seis años, ahora obtuvo 8.3% de los votos para diputados. Ganó cinco delegaciones capitalinas y tendrá la mayor bancada en la Asamblea Legislativa de la capital. Su voto está concentrado en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, donde obtuvo 40% de sus votos totales. En los 15 estados donde menos pesa, tiene 4.4% de los votos de esas entidades.

A la izquierda, aunque dividida, no le fue mal. Los cuatro partidos de izquierda, PRD, Morena, MC y el PT consiguieron casi lo mismo que el PRI.

El PVEM ganó más del doble de diputados federales con respecto a 2009. Ahora vende mejor sus favores con el PRI y encabezó más candidaturas de su alianza con el PRI en distritos donde pueden ganar, muchos de ellos en Chiapas. Podrá pagar las multimillonarias multas en las que incurrió por violar la ley con las prerrogativas adicionales con respecto a los votos que obtuvo hace tres años. Sin embargo, quedó en quinto lugar y su 7.1% de la votación es sólo ligeramente superior al 6.7 que obtuvo en 2009.

En el DF la fragmentación fue aguda. Ninguna delegación tendrá un ganador con más de 40% del voto. En nueve de ellas el ganador alcanzó menos de 30% de quienes votaron. Es momento de pensar en la necesidad de una segunda vuelta para que el ganador tenga mayor legitimidad.

En esta fragmentación, tener aliados es crucial. El PRI por sí mismo obtendrá menos escaños que hace tres años y menos aún que hace seis. Gracias a sus aliados, el PVEM y el Panal, el partido de los maestros, podrá tener la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. En Colima, el PAN obtuvo más votos que el PRI, pero éste, con el PVEM y con Panal, parece estar ligeramente por arriba.

La elección presidencial de 2018 será para quien sea capaz de construir la más amplia alianza, salvo que algún independiente logre la hazaña de El Bronco. Él ya trae ventaja por ser gobernador. Si cumple con su promesa de enfrentar la impunidad y hace una administración ordenada y honesta, podrá plantearse con seriedad ese proyecto.

Fragmentación política

Los partidos se han convertido en maquinarias trituradoras de liderazgos.

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José Buendía Hegewisch 11/06/2015 01:45

Sin duda, la mejor nota de la elección es la fortaleza del voto como “palanca” de cambio, incluso cuando la caja de velocidades del sistema de partidos parece atascada. Cuando la perspectiva de las urnas era la anulación por elboicot o la violencia, el sufragio se impuso sobre el miedo —como ocurriera en 1994 o en el 2000—, pero sin dejar de ser vehículo del descontento. Cabe reconocer que el desenlace cogió por sorpresa a los analistas y a las encuestas, que deberán explicar lo errado de los pronósticos. Por lo pronto, la alta participación (48% del padrón electoral) evidencia la capacidad del sufragio para la recomposición de las fuerzas políticas, mediante la alternancia en las urnas, y de éstas, por ejemplo, para sacudirse controles clientelares. La oxigenación del sistema es una buena noticia, a pesar de los bemoles de la mayor fragmentación política.

Aunque el PRI y sus aliados lograron conservar la mayoría en el Congreso, la apertura de la partidocracia desde lo local con la alternancia en cinco estados, la mitad del Distrito Federal y la irrupción de nuevos actores abrirá varios escenarios de alianzas y coaliciones.

Una de las pistas para el análisis del voto es que, paradójicamente, el resultado revela la fragmentación al interior del sistema de partidos. La  división de grupos de los tres mayoritarios era conocida, como la escisión deLópez Obrador del PRD y la creación de Morena, pero desconocido el alcance de su impacto en el electorado. La apariencia de fortaleza de la partidocraciaopacó las eclosiones de las que viene sucediéndose también el PAN, con la pugna entre Madero y Calderón, así como el calado de la disgregación y de la salida de sus filas de distintos grupos. Y esa división encontró a un electorado dispuesto a usar su voto como mensaje de hartazgo contra las opciones tradicionales.

Si en la campaña se discutía la incapacidad de las urnas para castigar a los partidos, los electores lograron que el mensaje pasara con claridad sin recurrir al voto nulo: en el total sumado le tumbaron 17 puntos al porcentaje de la votación del PRI, PAN y PRD. Mismos que fueron a dar a fuerzas que representan la sanción a los partidos tradicionales, opciones antisistema e independientes, a pesar de que provienen de fracturas de sus viejos partidos, como Enrique Alfaro en Guadalajara, con larga militancia panista, o el caso de El Bronco en Nuevo León, también con años de priismo encima.

Los partidos, en efecto, se han convertido en maquinarias trituradoras de liderazgos que, como se vio en la elección, prefieren dar el salto y competir a contracorriente como independientes que sucumbir a las burocracias. Ahí se premian las lealtades, no buenos cuadros. La complicidad con la corrupción, que fortalece la línea política y debilita la oposición, como la critica de Morena al PRD por el Pacto por México.

No obstante, la recomposición de fuerzas políticas también se traduce en mayor fragmentación política hacia adelante, con riesgos para la gobernabilidad. Primero, por la presencia de nuevos partidos en ascenso como Morena, que consigue una votación global de fuerza media en su aparición electoral y, sobre todo, situarse como primera fuerza en el DF rumbo a 2018. López Obrador logró captar parte de la indignación y, principalmente, al votante de izquierda enojado con la débil oposición del PRD y su inclusión en el consenso de los partidos en el Pacto por México.

Y segundo, porque el resultado de Morena y los independientes con pocos recursos y escasa participación en medios muestra que el voto no es un material inerme a ellos o a la presión de clientelas o gobernadores. La participación ciudadana ha abierto un “boquete” en la quilla del control del régimen de partidos, y el resultado es un incentivo para que otros inconformes se lancen al poder como independientes hacia  2018.

Written by Fernando Camara

June 12, 2015 at 4:07 pm

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