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Comunicación Social en el gobierno de EPN: las finanzas y el humo de las cortinas

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Hace un rato leí la siguiente nota de Felix Cortés Camarillo y es suficientemente obvia e importante como para reproducirla en este Blog. Espero que disfruten de su lectura y los haga meditar acerca del oportunismo de algunos políticos, que aprovechando la disteracción de la ciudadnía hacen y toman decisiones que afectan al país.

A continuación la columna:

Cancionero

FÉLIX CORTÉS CAMARILLO

Se me olvidó que te olvidé

Los dos protagonistas de la política hacendaria y monetaria del país, Luis Videgaray y Agustín Carstens, por arte de birlibirloque sacaron de sus chisteras las dos más importantes noticias económicas del año.

18 de Febrero de 2016

Nadie que se ocupe de la cosa pública ignora que la administración actual tiene, entre sus múltiples deficiencias, la de la llamada comunicación social, que antes se llamaba oficina de prensa. Lejanos los tiempos del chino Humberto Romero, jefe de prensa de Ruiz Cortines y casi vicepresidente virtual durante los males agónicos de López Mateos, de Rodolfo Landeros con López Portillo o de don Pancho Galindo Ochoa, quien desde su mesa de la esquina del Champs Elysées maquinaba opiniones, actitudes y decisiones.

Los que vinieron después tenían otras metas; las de Marta Sahagún quedaron evidenciadas y plenamente satisfechas. Otto Granados, Manuel Alonso, Carlos Salomón, José Carreño Carlón o Rubén Aguilar llegaron a las costas de sus ínsulas ansiadas, si no es que tuvieron la mala ocurrencia de morirse a destiempo. David López, el más reciente destetado del cargo, habría fracasado en su intención de ser gobernador de Sinaloa.

Me vino todo eso a la memoria ayer, en que los dos protagonistas de la política hacendaria y monetaria del país, Luis Videgaray y Agustín Carstens, por arte de birlibirloque sacaron de sus chisteras las dos más importantes noticias económicas del año. Como si siguieran la disciplina de don Pancho Galindo Ochoa, aprovecharon que todos los mexicanos estábamos embrujados por la magia de Francisco papa seduciendo a los presos del Cereso 3 de Ciudad Juárez, para enterarnos de que el gasto público de México se reduce 132 mil millones de pesos —un poco menos de 1% del Producto Interno Bruto—, mientras que la tasa interbancaria en México se eleva 50 puntos para llegar a 3.75 por ciento. Ni cuenta nos dimos. La magia de los medios: el arte del birlibirloque.

Del recorte al gasto público, cien mil millones de pesos le tocan a Pemex. Pero sea de un lado o sea de otro, este recorte se va a traducir en recorte de personal. Por obvias razones, los que se van a la calle serán trabajadores de los llamados eventuales; estos son, en todos lados, los que no están protegidos por la seguridad social, los fondos de indemnización y otros privilegios. De otra manera, el ahorro en correr a estos trabajadores y funcionarios sería yermo y se gastaría en pagar sus liquidaciones.

De cualquier manera, un trabajador que pierde su chamba, cobre por honorarios o por la nómina, es una familia más que carece de recursos y es echada a la calle. Y eso no solamente es ingrato: es peligroso.

La segunda medida va al parejo. Las tasas de interés en México suben. Eso quiere decir dos cosas. Primero, que la intención es retener los capitales que se están yendo a otros países —Estados Unidos, por ejemplo— que ofrecen mejores rendimientos que antes y atraer nuevos golondrinos. Por el lado contrario, que el dinero en México se encarece. Si los bancos me van a cobrar más intereses por el dinero que me prestan, difícilmente voy a buscar capital para invertir, mejorar mi empresa, crear otra o desarrollar el capital. Al mismo tiempo, si la tarjeta de crédito me va a costar más cara cada mes, voy a reducir mis compras.

La crisis económica mexicana se había podido paliar porque el gasto interno no había disminuido. Los mexicanos —porque nos fían— somos propensos a firmar el voucher con gran presteza. Ahora esa firma va a ser motivo de mayor meditación. Vamos a gastar menos, la economía se va a estancar y la inflación se hará mayor.

El lucro y el capital, dijo Francisco papa ayer a los empresarios, no debe estar por encima del bien común.

¿Será que los mensajes papales solamente duran cinco días para luego caer en el olvido? ¿Se nos va a olvidar que ya olvidamos?

Written by Fernando Camara

May 31, 2016 at 1:09 pm

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